Empezando de nuevo... (II)
Bueno, aquí estamos de nuevo. La verdad es que no sé si aprovechar que estoy retomando esto y cambiar de herramienta para publicar en el blog (tipo Blogger) para notar que ha sido todo una renovación. Va haciendo falta un cambio de aires, han sido unos cuantos años aguantando bastantes problemas (ya lo sé todos tenemos problemas, y seguramente muchos más graves que los míos) y cada uno de esos días durante todo este tiempo ha ido mermando mi capacidad de "regeneración". Digamos que es algo así como cuando fumas: tu cuerpo intenta eliminar la nicotina pero si vuelves a fumar no le das tiempo a terminar de eliminarla por completo cuando el tabaco va realizando los nuevos "ingresos" de este veneno en tus pulmones...
Quizás sea un punto de vista algo dramático, pero para mí realmente ha sido algo así. Algo que merma tu fuerza de voluntad, tu positividad y que va desgastando poco a poco tu energía. Yo suelo pensar en que siento como que se me va la vida o al menos que hay un trozo de mi que se está rompiendo o como ya me ha pasado en alguna ocasión, hay algo que he perdido y que no puedo recuperar, como cuando creces y parte de esa inocencia de niño que tenías se ha ido.
Es cierto que en ocasiones hay algunos condicionantes que te impiden poder hacer lo que realmente tú harías para solucionarlo y eso añade un un plus poco grato: la frustración. Algo que es muy difícil de contrarrestar.
Además todo esto es como si entraras en un bucle infinito: Te das cuenta de que poco a poco vas como errando por la vida, haciendo todos los días lo mismo, hablando con la misma gente (generalmente por desgracia del trabajo), con el mismo horario, coges las mismas guaguas (autobuses según nuestros compatriotas de la península ibérica) en definitiva, todo más que programado. La esperanza es como una llama intensa que se encuentra arrinconada e intenta arder todo lo que puede para mantener a toda costa evitar caer ante tanto dolor, monotonía, frustración e impotencia. Intentando demostrar que, como se suele decir, mientras haya vida hay esperanza, aunque ella misma dude de sus probabilidades de éxito. Se aferra a sí misma como la única opción que existe para sobrevivir aunque en el fondo sabe que esto sólo puede terminar de dos formas: extinguirse por su propia combustión o recuperar energía mediante una alegría, un soplo de aire fresco que la haga revivir, una sonrisa que le permita confiar en sí misma que le devuelva las ganas de luchar, un trocito de felicidad que le ayude a levantarse en los peores momentos, alguien que le dé todo eso que tanto necesita.
Llevo años buscándolo, sintiendo la necesidad dentro de mí de encontrar lo que realmente necesito para sentirme completo, para dejar de sentirme solo... Solo; la soledad es un sentimiento que tiene distintas acepciones. En un anuncio de la Obra social - Fundación La Caixa que vi en la televisión (aquí tenéis el enlace si no lo han cambiado me lo comentáis: http://obrasocial.lacaixa.es/) justo en un momento de bajón y que me dio mucho que pensar. Según este señor: "La soledad no se produce por no tener a nadie al lado sino por no tener con quién hablar de aquello que es importante para ti". Sinceramente creo que yo estoy en ese punto: estoy rodeado de gente pero es que como si para mí todos fuesen seres inertes; hay mucha gente incomprensiva, poco tolerante, insensible, egoísta, falsa, etc.
Al menos hoy tengo una cosa clara: sólo una persona me puede dar lo que necesito, entregarme esa pieza que me hace falta para completar ese puzzle, alguien que sea capaz de darme el aliento y las fuerzas suficientes para seguir luchando contra todo y contra todos y que a su vez me brinde esos momentos de felicidad únicos. En definitiva, esa alegría y esa motivación que te invita a levantarte cada mañana y disfrutar cada uno de los segundos de tu vida como si fuera el último.








